Audhdel 3 — Plataforma de orquestación didáctica
Preguntas frecuentes.
Lo que una planeación no puede hacer, y lo que sí se ha hecho.
¿Por qué nadie vuelve a abrir la planeación?
El programa está por un lado. Los formatos por otro. La semana ya empezó.
Así que la planeación se llena para entregarse, no para usarse: se aprueba, se archiva y nadie vuelve a abrirla. Y cuando alguien pregunta si el programa se está cubriendo, la respuesta honesta es «creo que sí».
¿Por qué el software que vino a resolverlo casi nunca se usó?
La razón es más simple de lo que parece: traía su propio temario. Ningún colegio va a cambiar el suyo para que le quepa a una herramienta.
¿Sirve para comprobar la cobertura ante una supervisión?
Sí. Cada clase guarda los contenidos del programa que le tocaron y cada unidad, sus competencias de la NEM. Lo que una supervisión pregunta queda escrito, con historial de versiones, y sale en Google Docs.
No sustituye los formatos del colegio: no llena los oficiales, no firma aprobaciones ni exporta a plantillas propias.
¿Sirve para cualquier asignatura?
Sí. Audhdel no depende de la materia: entra el programa de cualquier asignatura y de ahí salen sus unidades, semanas y clases, de primaria a media superior. El catálogo de asignaturas sigue la NEM y el MCCEMS.
¿De dónde salen las cifras?
Son volumen de trabajo entregado entre enero y agosto de 2026, siete meses seguidos de un ciclo escolar en marcha; no son cartera de clientes.
¿Cuánto ocupa planear a mano?
Planear a mano una asignatura completa ocupa entre noventa y ciento ochenta horas.
¿Qué no puede hacer una planeación?
Una planeación se escribe con meses de anticipación. El aula pasa después, y pasa a su manera: una pregunta desvía la clase, un grupo tarda el doble, un día se va en otra cosa. Ninguna planeación sobrevive intacta a eso, y la que finge lo contrario es exactamente la que se archiva.
¿Y cuando el aula la rompe?
Decirlo es parte del trabajo. Lo que ILC-HUB quita hoy son las horas de escribir el plan, y lo deja escrito de una forma que se puede leer y cambiar.
Que además respire —que se adapte cuando el aula lo rompe— es en lo que estamos trabajando ahora. No está hecho. No lo vamos a vender como si lo estuviera.